Test de drogas impacta contrataciones en la minería

El test de drogas en minería se está transformando en un nuevo cuello de botella para la contratación de personal en Chile. Aunque la industria tiene proyectos, inversión y vacantes, muchos postulantes calificados se retiran justo al final del proceso de selección precisamente por este tema.

Así lo indica un receente informe de la consultora internacional Wyser, parte del ecosistema de Gi Group Holding, que indica que cerca del 70% de los candidatos no avanza a la oferta por resultados en pruebas de drogas.

Según el reporte, el problema aparece en la última etapa de selección. Hay candidatos que ya superaron las entrevistas, cumplen los requisitos técnicos, aceptan el sueldo y la ubicación, pero cambian de opinión al saber que deberán hacerse un test de drogas.

Las excusas varían. Algunos dicen que el cargo ya no les interesa. Otros aseguran que su empleo actual los retuvo o que deben consultarlo en familia. En los casos más extremos, simplemente no llegan al examen.

Además, el fenómeno no es exclusivo del norte. Francia Carlsson, de Wyser, aclara que no es una cifra de toda la industria, sino antecedentes de ciertos clientes. Aun así, advierte que el tema gana relevancia en la zona norte y que también hay casos en Santiago.

La situación se concentra en puestos de entrada y de responsabilidad media y baja, tanto en grandes mineras como en empresas EPC y proveedores. El impacto es más crítico en cargos de terreno expuestos a riesgos operacionales.

Esto amplía el alcance del problema. El Estudio de Fuerza Laboral 2025-2034 de la Alianza CCM-Eleva muestra que tres de cada cuatro trabajadores de la gran minería se desempeñan en empresas proveedoras. Así, una vacante sin cubrir en mantención o transporte puede afectar la continuidad de toda una faena.

Entre las sustancias detectadas con más frecuencia están los cannabinoides. Wyser registró casos en que, pese a coordinar el examen con una semana de anticipación, los candidatos no lograron cumplir la abstinencia exigida.

¿Por qué una semana no basta? La explicación es biológica. Según MedlinePlus, el THC puede detectarse hasta 6 a 11 semanas en casos de consumo excesivo. En cambio, la cocaína suele detectarse entre 2 y 4 días, y las anfetaminas entre 24 y 48 horas.

Por eso surge un debate delicado. Dar positivo no significa necesariamente que la persona esté bajo los efectos del cannabis en ese momento. Aun así, las empresas mineras aplican políticas estrictas en cargos críticos.

¿Por qué la minería exige el test de drogas?

La respuesta es la seguridad. Operar un camión de alto tonelaje, una pala o equipos energizados no admite errores. El Reglamento de Seguridad Minera prohíbe ingresar o trabajar en una faena bajo la influencia de alcohol o drogas.

En la práctica, los exámenes de alcohol y drogas forman parte de las evaluaciones preocupacionales para funciones de riesgo, como la minería y la maquinaria pesada. Los centros de salud ocupacional detectan THC, cocaína, anfetaminas y otras sustancias.

Para las empresas, la clave está en la información temprana. Si el aviso laboral indica desde el inicio que habrá test de drogas, el proceso gana eficiencia. Así se evitan entrevistas y evaluaciones que no terminarán en contratación.

Para los postulantes, la recomendación es simple: conocer los estándares de la industria antes de postular. La minería no relajará sus exigencias de seguridad. Por eso, quien quiera trabajar en faena debe prepararse para cumplir esas condiciones.

Finalmente, la prevención puede empezar antes del reclutamiento. Liceos técnicos, CFT, programas de aprendices y proveedores pueden informar estos requisitos a tiempo.