El reciente estudio denominado “Ecosistema de Tecnología en Minería”, impulsado por el programa Expande de Fundación Chile en colaboración con las entidades Spencer Stuart y McKinsey & Company, identificó las principales brechas existentes para financiar, probar y escalar soluciones tecnológicas. Los resultados mostraron un dato decidor: el 55% de las startups de innovación tarda más de un año en ejecutar su primer piloto en las respectivas faenas.

Esta situación evidencia un importante desafío en la implementación y adopción de tecnologías emergentes a nivel industrial. Las empresas deben sortear múltiples obstáculos para llegar a las operaciones.
De acuerdo al documento, el financiamiento se alza como uno de los grandes obstáculos en la etapa inicial. «40% de las empresas depende exclusivamente de fondos propios», indica la declaración oficial de la compañía. Asimismo, un 87% de las firmas encuestadas reconoció haber utilizado su propio capital en algún momento. Por otra parte, se vislumbró una fuerte brecha entre el desempeño de los pilotos y su sostenibilidad económica real. Si bien un 78% consideró que su primer piloto fue exitoso o concluyente, «apenas 38% logró cubrir los costos asociados a esa prueba», explicó la empresa a través de un comunicado.
En materia de crecimiento corporativo, el 51% de los consultados apuntó directamente a los procesos de compra y contratación, los cuales son identificados como poco adaptados a tecnologías emergentes, siendo esta la principal barrera para escalar sus soluciones. Además, cuando los pilotos tecnológicos no logran prosperar, las razones de fondo no siempre son de carácter técnico. De hecho, el 65% de las startups encuestadas mencionó que estos retrasos se deben a «cambios en las prioridades del cliente».
A partir de este desafiante escenario, el estudio propone avanzar en cinco ámbitos de acción: crear nuevos espacios de prueba en condiciones reales para validar las tecnologías frente a los desafíos operacionales, implementar protocolos estandarizados para pilotos, generar mecanismos de contratación más ágiles para las nuevas tecnologías, ofrecer un financiamiento especializado para el desarrollo de las soluciones, y lograr una mayor conexión entre la investigación, el desarrollo tecnológico y las verdaderas necesidades de la industria.
Al respecto, sobre los hallazgos del informe se indicó: «Chile tiene los minerales, tiene una industria de clase mundial y también tiene el conocimiento y el talento para desarrollar tecnología; lo que necesitamos es conectar mejor esas capacidades». Además, se agregó que «preguntarnos cómo podemos hacer que la innovación ocurra mejor, que las tecnologías lleguen efectivamente a las operaciones y que más proveedores puedan desarrollarse y escalar es, finalmente, preguntarnos cómo hacemos más competitiva la minería chilena».
Fundación Chile es una organización público-privada con más de 40 años de trayectoria, que se dedica a impulsar el desarrollo sostenible en el país mediante la innovación. A través de programas como Expande, y vinculando redes de más de 160 instituciones en múltiples países, la entidad lidera iniciativas para integrar conocimiento tecnológico en las industrias nacionales, apoyando el emprendimiento y aportando al desarrollo económico de miles de trabajadores y empresas en la nación.


