Durante el año 2024, la minería peruana ejerció un rol determinante en la estructura macroeconómica nacional, pues el subsector minero representó el 9.0% del Producto Bruto Interno aportando más del 64.2% del valor de las exportaciones, según datos del Anuario Minero 2024 publicado por el Ministerio de Energía y Minas del Perú.

El documento, elaborado por la Dirección General de Promoción y Sostenibilidad Minera (DGPSM) destaca que, en la última década, la minería nacional se ha consolidado como un pilar estratégico del crecimiento económico del país, evidenciando no solo una riqueza geológica, sino su elevada eficiencia operativa y un entorno normativo propicio para la atracción sostenida de capitales, tanto nacionales como internacionales.
Este posicionamiento ha permitido al Perú destacar en el escenario minero, situándose como el segundo mayor productor mundial de zinc y molibdeno, el tercero en cobre y plata, y el cuarto en estaño y plomo; y en Sudamérica lidera la producción de zinc, plomo, estaño y molibdeno, y es segundo lugar en la extracción de oro, cobre y plata.
“El cobre, en particular, contribuyó con el 58.4% del valor del PBI minero metálico, posicionándose como el principal motor de ingresos por comercio exterior y una fuente clave de liquidez”, remarca la publicación.
Respecto a la inversión minera en el 2024 señala que ésta alcanzó US$ 5,002 millones, registrando un crecimiento de 1.3% en comparación con el 2023 (US$ 4,936 millones), sobresaliendo las inversiones en el rubro Infraestructura (US$ 1,127 millones) y Planta de Beneficio (US$ 1,098 millones), que en conjunto representan el 44.5% de la inversión.
En el plano laboral, el sector generó más de 238,860 empleos directos formales, y se estima que, cada puesto directo activa aproximadamente 8.2 ocupaciones adicionales y cadenas de suministro. En tanto, la recaudación fiscal asociada al subsector minero, superó los S/ 18,384 millones, ubicándose como el tercer mayor registro histórico, lo que demuestra su relevancia en la consolidación de las finanzas públicas.
La publicación precisa que la minería impulsa la ejecución de una cartera estructurada de proyectos en todas las fases de la cadena de valor: desde la prospección geológica, exploración avanzada y desarrollo de yacimientos, hasta las etapas de explotación, procesamiento, transporte, almacenamiento y cierre responsable.


